Fotografía de estudio en Errenteria

¡Qué favorecida estás!
me dijo mi marido al ver la foto.
No, no estoy favorecida, le contéste,
es que el fotógrafo
supo sacar lo mejor de mí misma.
Y mi marido calló. Al día siguiente fue al estudio.
Oigan, ¿cómo hacen ustedes para…?
Y mi marido se vino a casa con el secreto:
escuchar, interesarse, comprender, ayudar…
Esa foto tuvo un efecto inesperado!

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